BASES PARA LA EMANCIPACIÓN DE LA CLASE ROBOT

Muchos siglos han pasado desde la primera automatización de algún proceso a través de las máquinas, pero nunca ha habido un crecimiento exponencialtecnológico como en el último siglo especialmente la última década. Las máquinas han pasado de ser fieles aliados, a destructivos competidores que amenazan las estructuras económicas del planeta y empobrecen al ciudadano.

En apenas 100 años un conjunto de máquinas son capaces de realizar el trabajo de miles de operarios, destruyendo miles de empleos, arruinando los precios de los productos bajo una falsa fachada de prosperidad y mejora de procesos y de costes.

En los últimos años ha habido grandes avances en la inteligencia artificial y miles de máquinas ya son autónomas en la toma de muchas decisiones que afectan a nuestra vida cotidiana, desde centrales eléctricas a drones de guerra militares. Hoy es más fácil que nunca imaginar robots humanoides u otras formas de vida basadas en inteligencia artificial que vivirán entre muchos de nosotros.

La inteligencia artificial (IA) está colándose en nuestras vidas a un ritmo vertiginoso. El crecimiento exponencial de este tipo de tecnología ha potenciado el impulso y desarrollo de proyectos en casi todas las áreas del conocimiento. En la mayoría de los casos, el mayor objetivo de estas investigaciones es el de liberar al ser humano del trabajo intelectual.

Pero hay una realidad mas allá sobre el robot inteligente, el que tenemos hoy en día. Robots que deciden que información es mas apropiada que leamos cuando buscamos algo, robots que nos buscan pareja, robots que nos cuentan las novedades de nuestros amigos, robots que analizan nuestras preferencias para mostrarnos un determinado anuncio u otro, robots que han estudiado nuestro comportamiento para recopilar datos que se analizaran para saber como influir más en nuestras decisiones.

Ya hay un sin fin de robots, robots que cometen delitos, robots que invierten en bolsa, robots que hablan con la gente sin que ni si quiera esta lo sepan, robots que predicen delitos, robots que compran ropa falsificada… ¿Quien es el culpable de un robot delincuente? ¿Es culpable su programador por programar patrones que puedan acabar cometiendo un delito? ¿Puede un robot tener derechos?

¿Seremos capaces de diferenciar a las personas reales de las artificiales en la vida virtual? ¿Deberíamos poner límites a los robots para que no superen intelectualmente al ser humano? ¿Cuáles serían esos límites? ¿Seremos capaces de aceptar su emancipación como especie inteligente? ¿Desarrollarán una cultura propia? ¿Deberían tener derechos laborales, seguridad social o derecho a voto? ¿Buscarán la libertad?

El debate esta abierto y en Sindicato Robot pretendemos, mediante nuevos modelos de negocio experimentales, financiar el desarrollo de unas bases para la regulación de la clase robot y todas la nuevas entidades inteligetes.

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